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sábado, 13 de abril de 2019

PAJARITO



Piolín me llaman... 

Sí ya sé lo que vais a decir, pero mi dueña no es que tenga mucha imaginación, porque tampoco ha tenido mucho tiempo para desarrollarla, pobrecita, es una preciosa niñita pero no sé calcular los años en humanos y claro como le gustan aquellos malditos dibujos que a tantos primos míos de Tenerife han fastidiado con el nombre de marras, pues así estamos, algunos dicen que fatal, pero yo tan Pichi me lo paso fenomenal en esta casa de tócame Roque. 



Cuando me quitan el trapo de encima me alegro y empiezo a cantar, y se me da genial. Ellos creen que si me tapan en pleno día no me doy cuenta, como si fuera tonto... ¡anda ya!, como cuando quieren que no me entere de ciertas cosas que ocurren fuera de la alcoba, pero a mí me parece bien, nosotros cuando nos dejan nos queremos donde nos da la gana. 

Normalmente se pelean a gritos, pero es que tiene los pulmones fuertes, seguro... 







Mi preferida desde luego es Anita, que se supone es mi dueña porque se quedó prendada de mí un día que fueron al rastro, pero yo no tengo dueño y en cuanto pueda y no se den cuenta me las piro, a ver si puedo volar un poco por ahí que ya está bien. Sólo puedo hacerlo cuando a la niña se le antoja y en su habitación, claro. Pero a mí no me gusta nada porque acabo dándome contra los muebles porque uno sale atontao de la jaula que por muy dorada y bonita que sea no deja de ser una jaula... y no se para dónde voy y me pego unos golpes que estoy vivo de milagro. 

La peque me quiere, eso sí, pero hay amores que matan, porque a veces me coge y me da besitos y se le caen babitas que para mí son como las cataratas del Niagara, entre eso y los apretujones no sé todavía cómo me mantengo vivo.  






Menos mal que no suele venir muchas veces con sus amiguitos porque ahí ya paso de todo y me hago el muerto. Primero empiezan los gritos -Piolín se ha muerto, Piolín se ha muertoooo, entonces viene mamá Laura, me coge y simula hacerme una especie de boca a boca, pero me dice bajito – no te preocupes yo te entiendo, hazte el muerto que sino estos bichejos te matan de verdad. Yo hago un suspirito para que me oiga y sigo con la comedia, lo que hay que hacer por la supervivencia... 

Y hablando de eso, menos mal que no tienen “un lindo gatito”, sí sí... lo sé porque me lo repiten a todas horas, en fin, por lo menos por ese lado puedo estar tranquilo. 

Otras veces viene el papá que no me cuida mal, aunque casi siempre está de mal humor, me trae agua fresquita y un poco de alpiste aunque hay cosas mejores, como un rico gusanito… pero como no me entiende por mucho que le pío, y no me hace mucho caso.



Por cierto, hoy no sé qué ha pasado que está todo muy silencioso y el trapo no me lo han puesto siquiera ahora que me doy cuenta no sé qué habrá pasado. Esto es muy raro… 



                     Josip Kotler ----.✿ _ abierto artgroup _-.✿


Llevo mucho rato esperando que aparezca alguien y nada, sigo solo. Hay un ruido que viene del fondo de la casa… ¡anda! Pero si se han dejado la puerta de la jaula abierta… voy a ver si me entero de algo aunque eso está muy oscuro. 

He llegado a una habitación que no reconozco claro, no sé ni como he podido porque aparte de la cocina y el dormitorio de Anita, nunca he visto el resto. El ruido lo hace la mamá, ahora la veo que está en la cama tumbada y tapada hasta la barbilla que se le mueve mucho y dice ay ay ay… se han ido... me voy a poner cerca para que sepa que estoy aquí con ella, así al lado de su cara que está muy mojada y… ¡está salada!. Anita no está, siento que no hay nadie en la casa. Laura me coge con mucho cuidado y me pone cerca de su boca, me besa despacito, ahora comienza a respirar más lento más tranquila... 








lunes, 8 de abril de 2019

BRONCA EN EL BAR






A VERLAS VENIR  


Aaron westerberg --_ ✿open artgroup __

Duke era un hombre atractivo a pesar de que su apariencia era un tanto desaliñada. Su brillante pelo le caía en ondas sobre la frente dándole un punto entre sexy y triste. No descuidaba su higiene, aunque a primera vista no estuviera muy claro. 

Estaba fumando, como casi siempre cuando parecía que pensaba. Su expresión inexpugnable. La razón era su reciente despido de la obra, total y absolutamente inaceptable según su opinión ya que si bien se pasaba un poco bebiendo, ( no se molestaba en ocultarlo ),siempre cumplía escrupulosamente con su trabajo. Sus compañeros hubieran podido atestiguarlo aunque no fueron de gran ayuda. Seguro que encontraría otro trabajo enseguida solo su fornido aspecto daba buena impresión, o eso le habían dicho,  no se preocupaba demasiado por un trabajo porque siempre encontraba rápidamente otro. Qué  más da, pensaba, lo importante es  poder comer no?. pero en el fondo lo que más le preocupaba era como se lo iba a decir a su novia que no tenía muy buen carácter por cierto. 



NI TU NI YO  


Cecile Desserle --✿.__✿Open ArtGroup__✿


Eva no quería ni escucharle ya estaba ahí con esa cara de no haber roto un plato y sin embargo sabía que algo había pasado,  ya lo intuía, iba  a empezar con sus habituales excusas. Encendió un cigarrillo como sólo ella sabía.

Por Dios, estaba tan cansada, cansada de lo poco que le duraban los trabajos y lo mucho que le gustaba la cerveza, ella era demasiado para un tipo como aquel, últimamente hasta los amigos de Duke se lo decían, era demasiado mujer, una hembra con todas las letras y Eva había empezado a creerlo hace ya un tiempo. Cada vez que intimaba con alguno de aquellos rudos hombres su autoestima subía vertiginosamente, esa manera de sentirse deseada la hacía fuerte y poderosa y no iba a renunciar a eso por un mequetrefe. Además, aquellos hombres no eran tan buenos amigos después de todo. Ni se despeinaban traicionando a un compañero de aquella manera. A veces le daba un poquito de pena, pero se lo merecía por pusilánime.   


SECO SIN SANGRE 
Lo vio nada más entrar con esa sonrisa comprada, esos dientes perfectos que tanto le irritaban, no como los suyos que empezaban a amarillear por efecto del humo de tantos cigarrillos de liar que fumaba sin parar. 
- Hey Duke, tomate una con nosotros, dijo el hombre haciendo un ademán  

Me está provocando claramente, pensó mientras se acercaba, una Guinness nunca era de despreciar. 
Estaban hablando a voces, era su cuadrilla habitual  de trabajo. Discutían por algo, seguramente una mujer pensó. 

- A esa sólo me la tiro yo, pero ¿qué dices desgraciado?, sí  si… tú  y unos cuantos más  jajajaj rieron todos. Pero qué me estás contando con la cara de Grillo que tienes, Eva no te mira ni por CASUALIDAD!!  ¡A esa no le hace falta ni abrir los ojos para follar, no le importa con tal de que le den lo suyo! Jajajaj. - Cállate imbécil Eva sólo me quiere a mí!  Jajajaj - siiii es muy amorosa la muchacha jajajaj. 

Le había parecido oír el nombre de su novia, pero seguro que se había confundido, no podía ser la causa de que se estuvieran liando a golpes. Eh, eh qué pa..sa…, no pudo seguir avanzando,  algo que no identificó le hizo doblarse,  un pinchazo agudo y certero. Allí quedó, inútil, tirado  en el suelo sin vida. 








domingo, 10 de marzo de 2019

SÓLO SUSANA









Soy mujer y no veo forma de no serlo ni quiero ni puedo. 
Sueño con seguir siendo seguir soñando, peleando.  

Caigo me levanto, sigo hacia delante siempre hacia el sur si puedo, si no, lo sueño. 
Me hundo salgo nadando, me resfrío sudo sangre, sigo soñando.  

Señora o señorita sigo siendo yo sedienta de afectos seguramente ya olvidados, sabiamente ocultos por otros abrazos.  Salto río lloro siento tanto… 

Sublime mujer, ganadora y perdedora de tantas batallas, surgiendo otra vez ilesa, tocada. 
Sensual guerrera. 

No me cambio, ¿Mala o buena suerte?  Tengo sed, bebo agua que no sabe no tiene sal, insonora.  

Bebo de ti sabiduría ancestral. Saboreo tus palabras, no me sacio quiero más. 
Saldo cuentas, salpico estrellas, salvaje brutal alegría. 

Rompo a llorar, lágrimas secretas saladas, sano mis heridas.   
 Soledad sonora, silencio que rompe mi silueta contra el sol a veces, ahora, siempre tan secreto cercano lejano. 






domingo, 3 de marzo de 2019

CASO CERRADO


Solo veía mis pies que corrían calle abajo, mojada mal iluminada por bombillas viejas, postes de luz amarillentos. El sonido acelerado de mi respiración el bombeo de mi corazón acelerado. Miré la hora, la 1.32 de la mañana la había dejado, por fin se ha acabado me dije, no voy a preocuparme por esa mujer infiel y pendenciera. Me había costado tomar la decisión, pero sus reproches me tocaron la moral, sobre todo cuando me dijo que era un calzonazos sin iniciativa ¿SI? pues mira zorra, ¡ahí lo tienes! le propiné un buen puñetazo no me gustan estas cosas, pero me había llevado al límite con sus provocaciones. 
pinterest.de


Ha caído al suelo con un ruido sordo y desagradable, no definitivo espero, yo no quería... en realidad si no se hubiera puesto tan insistente pero no pude pensar, la ira lanzó mi puño contra su cara, su preciosa cara. 
Esos whiskys de más tienen la culpa si hubiéramos seguido con la cerveza… pero no queríamos salir y en la habitación era lo que había.

Todos los periódicos locales se habían hecho eco de la noticia “Violador acecha las calles de Birmingham”, era un hecho sin precedentes por lo menos en aquella ciudad, que a pesar de todo seguía su tedioso ritmo.

Claire_Pestaille
En la Taberna “Lions”. El ambiente era denso y oscuro. Los hombres que bebían allí parecían clientes habituales. - ¡Hey Joe, pon un par de pintas más aquí!, que no estamos en un funeral, la chica por lo menos está viva ¿no? Jajajaj 
Los hombres bebían y reían al mismo tiempo que comentaban una y otra vez “la jugada”. 

De pronto un se oyó un ruido sordo y la puerta principal se abrió dejando pasar un amarillento haz de luz. Todo el mundo se dio la vuelta al mismo tiempo fijando sus ojos en la mujer que había entrado a la taberna. - ¿Qué pasa?, ¡Ni que fuera la primera vez que me veis!, no puede una ni tomar una jarra de cerveza sin que todos la juzguen. ¡Pues sí, he sido yo, quién más sino se hubiera atrevido a hablar con la prensa!. Mucho machito hay por aquí, pero hombres... no veo ninguno. Ahora ya sabéis cómo me las gasto, soy una mujer y sólo por eso merezco ¡RESPETO!, gritó una vez más la mujer mientras se acercaba a la barra. 
El silencio se hizo patente en toda la sala.
Malcolm Liepke--✿Open ArtGroup__✿
La mujer se sentó en una esquina y siguió parloteando, que si a ella nadie le levantaba la mano, que los hombres ya no tenían respeto a nada ni siquiera a las que los han parido... 



Tenía las manos negras de tinta y de Dios sabe qué más, después de haber pasado la noche entera dando vueltas y bebiendo en el primer garito que se encontraba, pero muy buena pinta no debía de tener, porque en la mayoría de ellos le echaban a patadas y es que para cuando se daba cuenta se encontraba a sí mismo dando voces y hablando sin mucho sentido de que un hombre sigue siendo un hombre, por mucho que le denigren. 

El humo entraba en sus pulmones como un cuchillo de carnicero.  La tos le hacía doblarse sobre sí mismo, el dolor le atravesaba de arriba abajo y al mismo tiempo le revolvía el estómago pero seguía fumando, fumando y bebiendo a esas alturas todo le daba igual. 
Había encontrado el periódico a la salida de uno de esos bares. No podía creer lo que veía, aunque le bailaban las letras por la tremenda cogorza, con mucho esfuerzo logró leer “Mujer violada, en el centro de Birmingham” y debajo de semejante titular la cara de Greta, con una expresión de satisfacción a pesar de los evidentes estragos que su puño había dejado en su cara. 

pexels

¡Maldita Mujeeer!, ¿Violada?, pues bien que se retorcía en la cama bajo mis manos y no precisamente de dolor... ¡la voy a matar! Y yo... preocupándome por ella. Tengo que hacer algo, no puede tratarme así, después de todo lo que yo... 
El hombre gritaba y saltaba, gruñendo y llorando, lanzando gemidos ahora, alaridos después. Tropezando contra farolas, perros y gatos que huían despavoridos 
Era la 1.32 de la madrugada cuando al sur de la ciudad el río “Cole” acogió en sus turbias aguas el cuerpo de un hombre en llamas... 





sábado, 16 de febrero de 2019

LIGERA TORPEZA

Las velas de un barco, esas eran las faldas de Eloísa corriendo detrás de cualquiera que se le pusiera a tiro. Llegaba a ponerse realmente pesada amenazando con aquella caja de colores brillantes, abriendo y cerrando como si de una gran boca de reptil se tratara. Pero lo que más miedo daba era su risa histérica mientras corría, Jajajajaja, Jajajaa, reía como una loca sin parar haciendo muecas que deformaban su bonita cara. 
Por aquél entonces debíamos de tener unos trece años, y mi prima no es que hubiera madurado mucho, porque yo consideraba que estaba en la primera juventud y aquellos juegos me parecían tan triviales como absurdos. Sinceramente aquella caja me daba un poquito de respeto, con o sin mi prima, porque nunca me atreví a revelar su contenido, y mira que era bonita, tan brillante y con aquella combinación de colores lustrosos que decía “ábreme, ábreme” ... pero ni por esas, no fuera que Elo me pillara infraganti y me arreara una colleja. Además, conociéndola seguro que no había nada interesante dentro. 
TENOR

A pesar de sus defectos que yo consideraba eran demasiados, la quería mucho y me hubiera gustado que me incluyera en sus juegos, hasta en ese absurdo de la caja. Incluso llegué a hacerle una pulserita de la amistad con mis propias manos, una de esas trenzada con varios colores y de cuero, ahí es nada. Cuando se la di me miró un poco asombrada y abrió mucho sus grandes ojos azules... pero no dijo nada y nunca se la vi puesta la muy desagradecida. ¡Como para decirle que de lo que se trataba era de que me hiciera ella otra a mí! 
Pasaron los años, unos veintitantos, que no me gusta hacer determinadas cuentas porque luego todo se sabe.  
Yo seguí con mis estudios con éxito, porque la verdad me gustaba estudiar y no me suponía mucho esfuerzo. 

Aunque hace tiempo que perdí el contacto con Eloísa,me mantengo informada de los “logros” de mi prima. Casada con un tipo de buen ver y bien remunerado trabajo, se dedica a “obras de caridad”, (me pregunto si sabrá lo que quiere decir eso) y por supuesto reuniones absurdas con sus amigas, bueno eso dice, porque estoy segura de que la despellejan a sus espaldas. No he hablado mucho con ella, sólo nos hemos saludado educadamente en alguna de las reuniones familiares a las que no he podido evitar asistir ante la insistencia de mi madre en que debo socializar, aunque nada más sea con la familia. 



No tengo tiempo para tonterías, mi trabajo en el bufete de Abogados no me lo permite, y cuando puedo relajarme un poco prefiero mi propia compañía, un buen libro y a veces una copa de “Pinot Noir”, pero tengo que reconocer que en determinadas ocasiones echo de menos la compañía de un hombre, pero muy puntualmente, sobre todo en la oscuridad de la noche, porque si pienso en la convivencia no estoy dispuesta a tragar determinadas cosas.
DecoVista
En el apartado de amistades, salvo los compañeros del trabajo que casi todos son hombres, la verdad es que no tengo muchas.

Me acuerdo a menudo de Eloísa y en el fondo, aunque siempre me ha parecido un poco “ligera de cascos” porque se pasaba la vida “regalándose” a los guaperas del momento, vete tú a saber si sigue haciéndolo también después de su matrimonio.  Eloísa... no sé por qué me acuerdo tanto últimamente de ella, quizá será porque los recuerdos más divertidos que me vienen a la mente, están casi siempre relacionados con ella. 
Tengo no sé cuántas llamadas perdidas de mi madre, lo cual es bastante habitual, pero hoy se está pasando tendré que llamarla no sea que le pase algo... 
La conversación ha sido tan corta como dolorosa, mi prima ha tenido lo que parece ser un “accidente” con las pastillas que tomaba, quién lo iba a decir, ¡no tenía ni idea!, estoy desolada... Además, parece que ha dejado algo para mí así que no me puedo escaquear y tendré que ir por lo menos a presentar mis condolencias. 

Cuando llegué a la casa, reinaba un ominoso silencio. Me acerqué a las pocas personas que se encontraban en el salón y que aturdidas se movían sin saber muy bien si sentarse o seguir deambulando como zombis.  El marido de mi prima me hizo un gesto con la cabeza señalando   algo que estaba encima de una mesita.  -lleva tu nombre, dijo. Me acerqué lentamente sin poder creer lo que estaba viendo. Era la famosa caja cuyos colores casi habían desparecido. La abrí despacio tomándome mi tiempo, con manos temblorosas y allí estaba mi pulsera de la amistad, con signos evidentes de haberle dado gran uso. Me alejé de prisa, confundida entre sonrisas y llanto. 




domingo, 10 de febrero de 2019

DOMINANTE EMBAUCADOR




Madrid, 16 de enero1982 

Estimado Daniel, conste que lo de “estimado” es sólo pura fórmula de cortesía en este caso, porque no te conozco y ya me caes bastante mal. 
Soy Anastasia, la abuela de Marta, por si no te acuerdas la chica con la que pasaste, que yo sepa, fin de año y no sé qué más, prefiero no hacer cábalas todavía. 
Te escribo porque no oigo muy bien y de esta manera te va a quedar muy claro lo que quiero decirte. 
Mi nieta tiene sólo 16 años, por mucho que aparente o que se añada ella. 
Espero por tu bien, que no le hayas puesto la mano encima porque tienes 26 añazos  y si me entero de que así ha sido te las tendrás que ver no sólo conmigo sino con la policía porque si no lo sabías ahora ya sabes que se trata de una menor. La veo muy cambiada desde esa noche y me temo lo peor. 
Tendría mejor opinión de ti si me contestaras a ésta, me asegurases de que además de haber respetado a mi nieta, no tomas drogas de esas que tanto se llevan ahora y que decís que “no hacen nada”. 




Madrid, 24 de marzo1982. 

 Daniel, ya no te pongo ninguna fórmula de cortesía porque no te la mereces. Me cuesta escribir porque me estoy enfureciendo por momentos. 
Soy plenamente consciente de que ya “no se lleva escribir cartas” pero a pesar de ser muy clara contigo, dudo mucho que hayas entendido el mensaje dada tu respuesta tardía que tanto esfuerzo te ha supuesto. 
Ctxt
No me cuentes milongas, ¿qué es eso de las drogas blandas?, seré vieja, pero de tonta no tengo un pelo. Además, por lo que veo eres bastante necio si crees que las puedes dejar cuando quieras, pero eso es cosa tuya. No se te ocurra fumar ni tan siquiera tabaco delante de Marta o iré yo personalmente a tu casa a darte de bastonazos. Créeme que tengo fuerza suficiente para dejarte fuera de juego una temporada y desde luego sé dónde vives así que tu verás. 





Madrid 6 de abril1982 

Daniel, sí que he visto un cambio para bien en mi nieta, la veo más serena y responsable. Espero que como tú dices sea por tu influencia y por las clases de apoyo que le das, aunque sus notas no terminan de ser como yo quisiera... pero preferiría que estudiarais en el parque, ahora que empieza el buen tiempo y no en tu casa, que las ocasiones las pintan calvas y tú eres muy ladino. 
Lo que no sé es qué hacéis tanto tiempo en ese sitio, cómo se llama ¿Coca rola, rocacola?... me da igual, prefiero que deis paseos que Marta está muy pálida últimamente… 





Madrid 25 de Diciembre  

Querido Daniel, 
Tengo que darte las gracias por tu Christmas, es realmente bello y se ve que te has tomado tu tiempo para escogerlo, así como las pastitas que me has enviado y que te has tomado la molestia de saber que son mis preferidas. 
No me acaba de gustar que paséis tanto tiempo en ese sitio donde cantan chavales con pelos raros de colores pero si me aseguras que no hay nada malo en ello y que solo bebéis refrescos, nada de alcohol pues me parece bien. 

Siento mucho que tu familia no esté contigo habrás tenido que hacerte un hombre tú solo. Aunque no has querido venir ni la Nochebuena ni hoy que es Navidad, me encantaría que vinieras en Nochevieja y así conocerte en persona y poder ver a mi nieta, que seguro está protegida contigo, pero hace mucho tiempo que no la veo.
Feliz Navidad y espero que hasta MUY pronto. 

Anastasia 




martes, 5 de febrero de 2019

TRAVIESO ABRAZO



- Willem Haenraets___--✿Open ArtGroup__✿


Por fin conseguí el dinero suficiente para visitar la ciudad de la luz, aquella que habitaba en mis sueños y que iba a descubrir con mi amigo Daniel. No estaba segura de si iba a ser buena idea ya que no éramos exactamente amigos, los sentimientos de Dani eran un poco más fuertes que los míos, pero eso lo iba a comprobar “tout a fait”. 

Nada más llegar, el barrio Latino nos acogió como un gran abrazo. Sus numerosos restaurantes y bulliciosos Bistrós, nos llenaron de alegría y oportunidades de practicar aquél maravilloso y dulce idioma que teníamos bastante olvidado. Empezamos a mirar precios y nos quedamos un poco abrumados, pero decidimos tomar un vinito por lo menos antes de buscar algún otro sitio más a nuestro nivel económico.

Era un bar moderno y lleno de gente joven. Como pude le indiqué al ”garçon” lo que queríamos, y resultó que hablaba nuestro idioma. - Ehh voilá dos vinitos para la parejita. - Oh nono... me apresuré a aclarar yo, - sólo somos amigos, estamos dando una vuelta para conocer un poco París. Daniel me miraba de soslayo con cara de asombro, pero su rostro se volvió totalmente oscuro cuando Michel, (que así se llamaba el camarero), se mostró encantado con la noticia y me informó de que enseguida terminaba su turno y podía hacernos de guía un rato. Yo miré enseguida a Daniel con cara de preocupación, pero sorprendentemente dijo que le apetecía muchísimo visitar el "Louvre" y no sé qué más y que para eso le sobraba la compañía, que se manejaría mejor él sólo. Yo me sentí además de aliviada, totalmente encantada porque Michel era muy guapo y simpático y qué mejor compañía para dar un paseo que por momentos se presentaba más excitante. 

John Salminen

Así, después de una charla tan amena como pícara me encontré, según dijo Michel en la calle “Mouffetard”, un lugar que tenía su propia historia con bruja incluida y que según mi acompañante frecuentaba mucho porque los bares y tiendas allí eran mucho más “cool” y a mejor precio. 

Caminamos sin rumbo fijo entre risas y algún que otro abrazo “espontáneo”. Michel aprovechaba cualquier situación para arrimarse y si podía plantarme un beso, y cada vez más cerca de los labios . Empezaba a sentirme un poco molesta, pero pensaba que quizás en París la gente era así y yo que no había viajado mucho era un poco mojigata. 
Pronto llegamos a la iglesia Saint Medard que estaba muy ambientada por un mercadillo lejos de los lujos de otras partes de La Cité, y a mí me encantó porque se podía encontrar absolutamente de todo y podía revolver entre trastos de todo tipo y ropa de lo más variopinta. Encontré un blusón “vintage” que me gustó muchísimo. Lo miré y remiré de arriba abajo y de repente Michel me abrazó y atrajo hacia su pecho, me miró muy cerca y me dijo: mon pétit lapain, está hecho para ti... y me plantó un húmedo y excesivamente largo beso en los labios. -Pero... ¿qué haces?, me parece que te has pasado dije apartándome. Michel me miró con cara displicente murmurando “Oh lalá, lalá...” 



Se acabó pensé, no tengo porqué aguantar más a este cretino y sin más me di media vuelta y me puse a caminar con fuerza y rápido  hasta que llegué a uno de los hermosos puentes de París. Me senté mucho más tranquila ya y me puse a mirar  a mi alrededor. Todo era fantástico, la belleza de París me embriagaba, había mucha gente paseando y entre ellos una figura me resultó conocida.  Era Daniel! Que me sonreía con cara de sorna… Qué tal la tournée? ohmmm no sé porqué me da que lo sabes mejor que yo… 


miércoles, 30 de enero de 2019

EL OLVIDO




Había una vez un pueblecito muy bonito donde todos sus habitantes eran felices, y lo eran solamente porque estaban vivos y tenían buena salud. 
Allí vivían Ruth y Gabriel, que jugaban juntos de pequeños y crecieron queriéndose mucho. Tanto se querían que cuando llegaron a ser mayores se casaron y tuvieron un bebé hermoso y lleno de salud, como tú el día que naciste Unai, no te acuerdas porque eras muy chiquitito, pero tu llegada nos hizo muy pero que muy felices a tu aita y a mí. 
¿Seguimos? ¿Sí? Vale… 

EnCuentos



Como su amor seguía creciendo y creciendo tuvieron que repartirlo con alguien más y así nació su segundo hijo, que en este caso se trataba de una preciosa niña. 
El hermano mayor, había sido hasta entonces el centro de todas las cosas y por supuesto del amor de sus padres. Tenía una habitación preciosa toda pintada de un azul celeste que era su color preferido, una mullida alfombra por la que tirarse y rodar y jugar a que venían los malos y tenía que esconderse en un fuerte que papá le había construido y que estaba al final de la alfombra. También podía trotar con su caballito de madera y llegar a mundos lejanos y maravillosos.  La noche le daba un poquito de miedo, pero el techo de su habitación estaba plagado de estrellitas unas grades y otras más chiquitas, que sólo se podían ver en la oscuridad, así que no era tan malo irse a dormir, porque su mamá que estaba siempre calentita y olía muy bien, le cantaba unas canciones que atraían al sueño y enseguida se quedaba dormido y soñaba bonito. 
Un día, éste pequeño rey, oyó un sonido diferente que venía de la habitación que hasta entonces había estado vacía y que desde hacía pocos días se había convertido en un centro de ruidos y trasiegos de personas que iban y venían con botes de pintura, porque olía muy fuerte, y otras cosas que no sabía muy bien lo que eran, pero desde luego algo estaba pasando allí. 
Martín, que era el nombre del niño, se acercó sigilosamente hacía la nueva habitación y fisgó un poquito intentando que no le vieran, menos mal que tenía con él a “totti” su peluche preferido que siempre le acompañaba, sino hubiera pasado mucho miedo. 

Fernandogarciadory

Lo que vio le dejó estupefacto; la habitación a la que no le habían dado permiso para entrar, era de un color entre rosa y violeta que no le gustó nada de nada. Había una cunita en el centro parecida a la suya, pero mucho más sosa, pensó Martín. De ahí salían unos extraños ruidos, unos berreos muy molestos la verdad, pero así y todo papá y mamá estaban moviendo la cuna totalmente fascinados y con las caras ardiendo de felicidad. De repente, se hizo el silencio y Martín aprovechó para armarse de valor y entrar en la habitación, pero mamá se acercó corriendo con un dedo cruzándole los labios y haciendo “tchisss, tschisss”, no Martín ahora no que se acaba de dormir, decía muy bajito. 



Oh! pensó Martín, mamá me ha cambiado por esa cosa llorona y ya no me quiere, qué voy a hacer, se ha olvidado de mí pensó compungido el niño.  
Cuando ya estaba oscureciendo su mamá se acercó y le dijo; ven Martín vamos a bañar a la bebita y Martín abrió mucho los ojos y vio una cosita pequeña rosada que hacía pucheritos con unos labios regordetes y de los que salían unos ruiditos que ahora eran bastante agradables la verdad. Mamá ahora la estaba secando y luego le echo una cremita que olía muy bien, la vistió con cuidado con ropita nueva de muchos colores y cuando la niña estuvo bien preparada le dijo; Ven Martín siéntate aquí. El niño vio una mecedora blanca preciosa con un cojín de color violeta claro, se sentó y mamá le puso al bebé en sus brazos. Oh, qué sensación más placentera, aquella cosita regordeta se movía mucho, pero parecía estar contenta en su regazo, incluso le tocó la cara con su manita y no pudo evitar darle un beso. Martin miró a su madre con asombro quien le dijo: ¿Ves? ya sabe que eres su hermano mayor y por eso está contenta. Ya nunca estarás solo. 
Es verdad asintió el niño con la cara radiante, no me ha olvidado si no que me ha traído una hermanita preciosa para que pueda jugar con ella y no estar tan solo. 
Pues... ¡Eso es lo que va a pasar Unai!, por eso no te dejamos entrar en la habitación de al lado y huele tan fuerte, ese olor que no te gusta nada pero luego ya verás que se va a convertir en algo muy bonito. ¿Y voy a tener una hermanita? Mmm... eso no te lo puedo decir seguro, todavía no sabemos si será un niño o una niña, pero lo que te puedo asegurar es que te vas a convertir en el hermano mayor. 
¡ Bieeeeen!



domingo, 13 de enero de 2019

MÁS QUE UN DÍA








Sara, la soñadora, devoraba libros desde siempre, ese era su refugio, su lugar secreto, ahora con gafas de leer como ella decía, pero para sus adentros pensaba “ya está me estoy haciendo vieja”. 

Estaba sentada en una sala semi oscura,  las cortinas solo dejaban entrever unos pocos rayos de luz que daban algo de vida a una habitación azul un poco deslavazada. 
Leía casi compulsivamente, sobre todo historias románticas que le sacaban de su soledad y le daban esperanza de que podía conseguir algo mejor. ¿Mejor? Rafa era lo único y mejor que tenía pensaba, un hombre alto y huesudo no sin falta de sex-appeal, un poco rudo pero fiel a sus convicciones y sobre todo a ella .
Trabajador, siempre pergeñando mil historias pero sobre todo le gustaba mucho trabajar con las manos. Siempre que podía hacia alguna cosa nueva e increíble  con esos  brazos tan fibrados… ahora que lo pensaba era relajante incluso erotizante verle trabajar en un mueble innecesario. Esas manos y esos brazos siempre le dibujaban una sonrisa. 

_Renata Brzozowska___-_-.✿Open ArtGroup__✿.

Somos modernos pensó Sara,   las tradiciones no son lo nuestro pero hoy era nuestro aniversario y se podía haber acordado si me quiere tanto como dice claro...pero los hombres son así llevan la mentira en su ADN y olvidar las fechas importantes, qué le vamos a hacer, por lo menos no ronca se dijo... 

Sara siguió pensando, se preparó un té con una "nube de leche", reminiscencias de sus años en Inglaterra.  La verdad es que cuanto más pensaba más se daba cuenta de la suerte que tenía. No sólo es que no estuviera sola, sino que tenía un compañero que a veces incluso la sorprendía. 
Empezó a ponerse nerviosa incluso un poco enfadada consigo misma. Desde que conoció a Rafa lo tenía siempre cerca, en raras ocasiones se habían separado, no obstante quizás por esa cercanía, esa costumbre,  no lo había visto o simplemente miraba demasiado arriba y nunca se encontraban sus miradas.  Un poco de autocrítica era absolutamente necesario y ella se lo aplicaba, no siempre pero a menudo. 

Ahora sí que estaba presente, lo tenía allí mismo en frente de ella  y con un gran ramo de flores silvestres muy coloridas, sus preferidas.  
Sara pegó un respingo y él simplemente sonrío. - felicidades amor-

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viernes, 4 de enero de 2019

MÚSICA PARA SUS OJOS





Mira que es bajito y poca cosa y encima se empeña en liarse con mujeronas de grandes pechotes y  tintados peinados que le hacen parecer a él   un niño con una  sonrisa bobalicona y mirada de no saber muy bien qué hacer. 


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Esa era la imagen que tenía de Jamie Cullum cuando le veía 
de vez en cuando en alguna alfombra roja de eventos musicales. No lo conocía, pero el día que le vi sentarse a un piano Steinway, vi a un grandísimo músico que interpretaba un energético jazz con un poco de pop, lo mejor de uno y otro género.  Una música vibrante que desde luego no deja indiferente. Su música me traslada inmediatamente a Gouda esa preciosa localidad de Holanda conocida por su famoso queso, aunque por entonces yo no tenía ni idea. Holanda es jazz en directo música en todas partes y por supuesto Hans que tocaba el piano de una forma absolutamente brillante. 


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Nos conocimos en unas vacaciones, pero terminamos juntos en Holanda en poco más de 3 meses. Era como en la película “Fama” incluso estudiaba en un sitio parecido solo para grandes talentos artísticos, pero en un ambiente completamente vanguardista, minimalista, hipermoderno, muy holandés con los últimos adelantos en todas las disciplinas. Pero ese cerrar y abrir de pesadas puertas de estudio y el fluir de las notas de un clásico violín mezclándose con los ritmos digitales pre grabados de hip-hop y esas clases de baile... eran igualitas a la película. 
Ese brillante talento había decidido vivir conmigo no lo podía creer yo que había terminado a duras penas 7 años de piano.  
Lo que más me admiraba eran aquellas improvisaciones en aquel piano verde del que yo me burlé al principio cuando lo compró a un anticuario cercano a su destartalada vivienda, pero ¡cómo sonaba!, era increíble el sonido y el ritmo que podía sacar del instrumento. Hans tenía unas manos grandes, pero maravillosamente bellas, con unos dedos largos que no hacían sospechar lo que eran capaces de hacer sobre un teclado. 


.By Maya Green____✿__Open ArtGroup__-✿___92_n

Gloriosos días de amor y música siguen en mi cabeza. Marihuana, vino, queso, encuentros con jóvenes y viejos músicos amigos en todas partes que decían cosas como que habíamos llegado a parecernos físicamente por influencia del amor que nos teníamos. 
Qué cosa más romántica, extrañamente bella, aunque no fuera cierta, porque al pasar de los años me di cuenta de que me enamoré de su música, de aquella canción que compuso para mí en aquella pequeña isla donde cada rincón servía para nuestros rutilantes encuentros llenos de pasión y un poquito de locura. 





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